En mis navegaciones por la Web me topé con este curioso síndrome. No, no se trata del virus surgido en China que hace unos años amenazaba con matar a media humanidad, sino más bien de un “mal lingüístico” que aqueja a los hablantes de algunas lenguas.
El síndrome SAR (síndrome síndrome del acrónimo redundante) es el uso redundante de una o más palabras que forman un acrónimo o unas siglas con la abreviatura misma, de forma que se repiten una o más palabras. El término “síndrome SAR” es en sí mismo redundante y por lo tanto tiene algo de sarcasmo.
Este fenómeno ya lo había observado en mi tesis con respecto a la redundancia en la que caen muchos hablantes cuando dicen “virus VIH” (virus virus de inmunodeficiencia humana). Otro ejemplo en español es el que se ve en “impuesto IVA” (impuesto impuesto sobre el valor agregado) o en el mexicano y nefasto “impuesto IETU” (impuesto impuesto empresarial a tasa única).
En inglés hay muchos más ejemplos:
PIN number (personal identification number number)
ATM machine (automated teller machine machine)
LAN network (local area network network)
HTML language (hyper text markup language language)
En el artículo de Wikipedia dedicado al síndrome se dan algunas razones de su predominio, pero desde mi punto de vista son poco probables. Por ejemplo, se dice que una cantidad limitada de redundancia puede mejorar la efectividad de la comunicación (o al menos hace creer a los hablantes que la mejoran). Según esto, el hablante desea reforzar el significado de un acrónimo o de unas siglas, particularmente en contextos pedagógicos (ya sean formales o informales), de forma que la redundancia puede ayudar a proporcionar contexto y hacer que la comunicación sea más efectiva. Algo así como cuando deletreamos un nombre por teléfono y decimos una palabra para cada letra a fin de que nuestro interlocutor no se equivoque al escribirlo (ese de Samuel, te de Tomás, erre de Ramón, i de Inés, ka de kilo, a de Antonio).
Sin embargo, esta explicación me parece algo pretenciosa porque asume que la capacidad de análisis metalingüístico del hablante promedio es alta. Esto me recuerda a una discusión que tuve hace unos meses en Facebook, de la cual hablaré en otra entrada, sobre el mal uso del gerundio (mi amigo decía que la gente usa el gerundio con función adjetival –lo cual es un craso error gramatical- para crear un efecto de inmediatez en las redes sociales). La realidad es que los hablantes promedio no tienen ese tipo de conciencia metalingüística sobre el uso de la lengua y es poco probable que se pongan a reflexionar sobre los efectos que crearán en el discurso. La mayoría de las veces, las razones sobre el uso de algún recurso lingüístico tienen que ver más bien con la falta de reflexión de los hablantes.
En el caso del síndrome SAR me parece mucho más probable que los hablantes repiten una de las palabras del acrónimo por desconocimiento de lo que significa cada una de las siglas. Generalmente, el fenómeno se da con términos científicos o términos cuyos orígenes suelen ser oscuros para los legos en la materia. En otros casos, donde tal vez el hablante sí conoce el significado de cada una de las palabras que componen el acrónimo, como quizá sucede en “impuesto IVA”, la razón de usar la redundancia probablemente se deba simplemente a una falta de reflexión previa.
Además creo que la explicación del síndrome SAR se puede aducir a la falta de conocimiento porque en muchos casos se observa precisamente en acrónimos que provienen de una lengua extranjera, particularmente del inglés. En español es muy común decir “número PIN”, “disco CD” o “lenguaje HTML” porque seguramente los hablantes no saben que el acrónimo ya contiene la palabra. En inglés se suele poner en las invitaciones “please RSVP”, lo cual también es redundante puesto que RSVP (del francés Répondez s'il vous plaît) ya contiene “por favor”.
Estos términos se conocen en inglés como “frases RAP” (redundant acronym phrases phrases), que también es redundante. En este sitio web podrán ver algunas de las frases más comunes en inglés. ¿Conocen otros ejemplos en español? ¿O en otra lengua?
El síndrome SAR (síndrome síndrome del acrónimo redundante) es el uso redundante de una o más palabras que forman un acrónimo o unas siglas con la abreviatura misma, de forma que se repiten una o más palabras. El término “síndrome SAR” es en sí mismo redundante y por lo tanto tiene algo de sarcasmo.
Este fenómeno ya lo había observado en mi tesis con respecto a la redundancia en la que caen muchos hablantes cuando dicen “virus VIH” (virus virus de inmunodeficiencia humana). Otro ejemplo en español es el que se ve en “impuesto IVA” (impuesto impuesto sobre el valor agregado) o en el mexicano y nefasto “impuesto IETU” (impuesto impuesto empresarial a tasa única).
En inglés hay muchos más ejemplos:
PIN number (personal identification number number)
ATM machine (automated teller machine machine)
LAN network (local area network network)
HTML language (hyper text markup language language)
En el artículo de Wikipedia dedicado al síndrome se dan algunas razones de su predominio, pero desde mi punto de vista son poco probables. Por ejemplo, se dice que una cantidad limitada de redundancia puede mejorar la efectividad de la comunicación (o al menos hace creer a los hablantes que la mejoran). Según esto, el hablante desea reforzar el significado de un acrónimo o de unas siglas, particularmente en contextos pedagógicos (ya sean formales o informales), de forma que la redundancia puede ayudar a proporcionar contexto y hacer que la comunicación sea más efectiva. Algo así como cuando deletreamos un nombre por teléfono y decimos una palabra para cada letra a fin de que nuestro interlocutor no se equivoque al escribirlo (ese de Samuel, te de Tomás, erre de Ramón, i de Inés, ka de kilo, a de Antonio).
Sin embargo, esta explicación me parece algo pretenciosa porque asume que la capacidad de análisis metalingüístico del hablante promedio es alta. Esto me recuerda a una discusión que tuve hace unos meses en Facebook, de la cual hablaré en otra entrada, sobre el mal uso del gerundio (mi amigo decía que la gente usa el gerundio con función adjetival –lo cual es un craso error gramatical- para crear un efecto de inmediatez en las redes sociales). La realidad es que los hablantes promedio no tienen ese tipo de conciencia metalingüística sobre el uso de la lengua y es poco probable que se pongan a reflexionar sobre los efectos que crearán en el discurso. La mayoría de las veces, las razones sobre el uso de algún recurso lingüístico tienen que ver más bien con la falta de reflexión de los hablantes.
En el caso del síndrome SAR me parece mucho más probable que los hablantes repiten una de las palabras del acrónimo por desconocimiento de lo que significa cada una de las siglas. Generalmente, el fenómeno se da con términos científicos o términos cuyos orígenes suelen ser oscuros para los legos en la materia. En otros casos, donde tal vez el hablante sí conoce el significado de cada una de las palabras que componen el acrónimo, como quizá sucede en “impuesto IVA”, la razón de usar la redundancia probablemente se deba simplemente a una falta de reflexión previa.
Además creo que la explicación del síndrome SAR se puede aducir a la falta de conocimiento porque en muchos casos se observa precisamente en acrónimos que provienen de una lengua extranjera, particularmente del inglés. En español es muy común decir “número PIN”, “disco CD” o “lenguaje HTML” porque seguramente los hablantes no saben que el acrónimo ya contiene la palabra. En inglés se suele poner en las invitaciones “please RSVP”, lo cual también es redundante puesto que RSVP (del francés Répondez s'il vous plaît) ya contiene “por favor”.
Estos términos se conocen en inglés como “frases RAP” (redundant acronym phrases phrases), que también es redundante. En este sitio web podrán ver algunas de las frases más comunes en inglés. ¿Conocen otros ejemplos en español? ¿O en otra lengua?
