lunes, 25 de mayo de 2009

Los huracanes y sus nombres

El 15 de mayo empezó oficialmente la temporada de huracanes de 2009 y en días previos se dio a conocer la lista de nombres que tendrán. Andrés, Blanca, Carlos y Dolores son algunos de estos nombres (esperemos que Dolores no le haga honor a su nombre). Desde hace varias décadas, los meteorólogos asignan nombres a los huracanes y tormentas tropicales para facilitar la comunicación y el intercambio de información. El uso de nombres comunes que sean fáciles de recordar reduce la confusión cuando hay dos o más tormentas tropicales al mismo tiempo.

Pero los huracanes no siempre han llevado nombres de personas comunes. Por siglos, los huracanes de la zona del Caribe recibían el nombre del santo patrono del día en que ocurrían. Por ejemplo, el huracán Santa Ana azotó violentamente a Puerto Rico el 26 de julio de 1825 y el huracán San Zenón destruyó la ciudad de Santo Domingo el 3 de septiembre de 1930. El problema fue que muchos huracanes sucedían en la misma fecha de distintos años. Así, por ejemplo, dos huracanes San Felipe azotaron a Puerto Rico, uno en 1876 y otro en 1928. Esto creaba confusión. Por otro lado, no dudo que ocurriera lo mismo que con las enfermedades que recibieron nombres de santos en la Edad Media: seguramente la gente asoció la destrucción provocada por los huracanes con una bola de santos iracundos a los que había que temer más que adorar.

El meteorólogo australiano Clement Lindley Wragge fue el primero en utilizar nombres propios para referirse a los huracanes a finales del siglo xix. Su idea original fue llamarlos con letras del alfabeto griego, pero después usó nombres de personajes de la mitología polinesia. Para los huracanes más destructivos decidió usar nombres de políticos y de mujeres. Sin embargo, después de que Wragge se retiró, la práctica de asignar nombres a los huracanes se interrumpió por medio siglo.


En 1941, la Random House publicó Storm, una novela del escritor estadounidense George R. Stewart. En esa novela, un meteorólogo tiene la costumbre de conferirle a cada nueva tormenta el nombre de una mujer, en parte porque pensaba que cada una tenía una personalidad única. Los meteorólogos de la Armada de los Estados Unidos se inspiraron en esa novela y empezaron a asignar nombres femeninos a las tormentas tropicales del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, en memoria de sus amadas que los esperaban en casa. Cuando terminó la guerra, la práctica se extendió a los huracanes del Atlántico y eventualmente se aplicó a todas las tormentas tropicales alrededor del mundo.

Obviamente las protestas de los grupos feministas no se hicieron esperar, de modo que en
1979 la Organización Meteorológica Mundial y el Servicio Meteorológico de Estados Unidos decidieron incorporar nombres masculinos alternados con los femeninos para denominar a los huracanes.

Actualmente la Organización Meteorológica Mundial maneja varias listas para cada región, que contienen nombres de mujeres y hombres para usarse alternadamente y en orden alfabético. Cada lista tiene un nombre para cada letra del alfabeto (salvo las letras Q, U, X, Y y Z que no se incluyen debido a que no hay muchos nombres con esas letras). En la eventualidad de que se registre un número mayor a 21 huracanes, es decir, de los nombres contemplados para la temporada (como ocurrió en 2005), los nuevos huracanes reciben sus nombres de las letras del alfabeto griego: Alfa, Beta, Gama, Delta, etc. Para los huracanes o tormentas que tienen lugar fuera de temporada, se usan nombres de la lista de ese año. Por ejemplo, si el huracán se forma en diciembre su nombre se toma de la lista de la temporada previa; si en cambio se forma en febrero, el nombre se toma por adelantado de la lista de la siguiente temporada de huracanes.

Las listas se reciclan cada seis años, lo cual significa que los nombres que se usen este año se volverán a usar en 2015. Sin embargo, cuando un huracán causó muertes o mucha destrucción, su nombre se retira de la lista. (Esto ayuda a evitar confusiones, pero me recuerda mucho al fenómeno del tabú lingüístico). Si un nombre se retira, se selecciona otro nombre del mismo género que empiece con la misma letra. Algunos de los nombres de huracanes que se han retirado son: Andrew, Fabián, Gilberto, Hugo, Katrina, Mitch, Rita, Stan y Wilma.

Este año mi nombre aparece en la lista potencial de huracanes para el Pacífico Norte Oriental. ¡Espero que no sea uno de los que haya que "jubilar"!

13 comentarios:

BLUEKITTY dijo...

No sabía todo esto y como siempre muy interesante. Me causa bastante gracia que se haya pensando nombres de mujeres para designarlos, supongo que se nos ve como huracanes cuando nos enojamos jajaja.

Me has dejado con la intriga de tu nombre. Saluditos.

mariano skan dijo...

El huracán lleva tu nombre creo que fue lo único que leí del escritor peruano Jaime Bayly, no la novela entera sino su título que me gustó y que ahora nombro.
De los nombres que ya no se van a usar más para nombrar huracanes, figura mi 2º nombre y la verdad que las experiencias que tuvieron esos gallardos hombre de la metereología con las mujeres, han sido verdaderos tifones. Está bien que las chicas se hayan quejado, por qué no poner nombres de super héroes o pintores o corredores de auto.

ignoraba de dónde sacaban los nombres de los huracanes asi que nuevamente: un post didáctico.
muy bueno, saludos

Ojaral dijo...

Lo peor de que tu nombre sea el mismo del de un huracán destructivo es la obligación de soportar chistes tontos durante un par de años. Y está bien lo del tabú lingüístico. Imagínese que anuncian un huracán Katrina. El grado de terror de la población excedería los riesgos reales asociándolo con el anterior. Después de todo, si en el nombre de Rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo, es de suponer que la devastación esté en el nombre de los huracanes. Diría Borges.
Saludos!

Miroslav Panciutti dijo...

Por mucho que les molestara a las feministas, está claro que el tal Wragge se había topado con mujeres de carácter huracanado que habían arrasado su vida. Prueba de ello fue que asociara a las mujeres, en cuanto a su capacidad destructiva, con los políticos. Por mi vida también han pasado algunas de naturaleza huracanada, que me han asolado completamente, así que puede que, si hubiera sido meteorólogo, habría estado de acuerdo con tales propuestas nominativas. Claro que también es verdad que, si en vez de hombre fuera mujer, a lo mejor opinaría que los nombres de los huracanes deberían ser masculinos. Un beso.

Harry Papaley dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Harry Papaley dijo...

Muy interesante. De acuerdo con Ojaral con lo del tabu...

marichuy dijo...

Strika querida

Mira tú, cuánto hay detrás de los nombres de un huracán. Se me haría raro que las feministas no hubieran protestado, porque a los huracanes solo les pusieran nombres de mujer.

Hay dos nombres de mujer que me gustan mucho: Odette y Paulina. El primero, no recuerdo haberlo escuchado para nombrar a un huracán. Pero de Paulina, tengo pésimos recuerdos; uno de los peores huracanes en la historia de México, grado 5. Específicamente en Acapulco, hizo destrozos terrible (mis papás viven en el puerto). Pero aún así me sigue gustando mucho.

Gracias por compartirnos esto

Un beso

DIANA dijo...

Hola Strika:

dime una cosa: donde se pude ver la lista de los nombres de los proximos huracanes? estaré yo??

Besos!!

Enrique dijo...

Buen post Strika.
Yo tenía entendido que los nombres masculinos y femenino de estos fenómenos naturales se les daba según fueran huracán o tormenta tropical, pero nunca corroboré este dato.
Un saludo amiga

e. r. dijo...

Súper interesante la verdad. me sirvió como tema de conversación para esta merienda, así que gracias, strika.
saludos

Strika dijo...

Bluekitty: ¿Cómo? Pero si ya casi todos saben mi nombre por una entrada en la que me balconeé (como diríamos en México).

Mariano: Quiero leer ese libro de Bayly sólo por el título. Suena bien. :D

Ojaral: Estoy totalmente de acuerdo contigo. De hecho, creo que retiran los nombres no sólo para evitar confusiones en cuestiones legales (de cobrar seguros y demás), sino por cuestiones de sensibilidad.

Miroslav: Como yo no soy feminista, no me causaría ningún problema que los huracanes siguieran teniendo exclusivamente nombres de mujer. Es cierto que las mujeres tendemos más a una personalidad huracanada, lo cual no significa que los hombres no puedan ser destructivos. ;)

Harry: ¡Gracias!

Marichuy, querida: ¿Sabes? En la lista de nombres retirados no aparece Paulina y me parece extraño. Cuando hice la investigación para esta entrada lo busqué porque también lo recuerdo como un huracán muy destructivo. Dos meses después de su paso, fui a la costa oaxaqueña, cerca de Puerto Ángel, y todo estaba destruido. Los pescadores de la zona me contaron unas historias muy tristes (como uno que perdió todos sus ahorros porque los tenía guardados en un armario que se voló con el huracán). En fin, es raro que Paulina no se haya retirado (o quizá sí, pero no está en esa lista).

Diana: Pues me parece que tu nombre no aparece en ninguna lista. Pero igual puedes checarlo tú misma aquí: http://www.nhc.noaa.gov/aboutnames.shtml

Enrique: De hecho yo siempre pensé que los nombres femeninos y masculinos se alternaban por año. Pero en el 2005 hubo tantos destructivos de todos los géneros que me di cuenta que no era así. Gracias por pasar.

Ever: Qué bueno que te pareció interesante. ;)

Sendos abrazos

Gevalher dijo...

Hell hath no fury..., ja, ja ja...

Como siempre tus posts son una de las cosas que disfruto en internet.

¡Sabrías decirme si hay por ahí un candidato a ser Huracán GARY?

Strika dijo...

Gevalher: No hay ningún candidato a huracán llamado Gary, pero sí Garry. Está en la lista E de los nombres para la región de Fiji. Pero la buena noticia es que esa lista es sólo de sustitución (en caso de que se les terminen los nombres de las otras cuatro listas). ;)
Puedes verlo aquí:
http://www.nhc.noaa.gov/aboutnames.shtml