martes, 15 de abril de 2008

Tortura china

El sábado en mi clase de Qi Gong (pronúnciese chi kung) fui víctima de una tortura. La maestra y los perpetradores lo llamaron masaje, pero a mí no me engañan. Algunas veces, al terminar la clase, la maestra nos enseña algunos tips de masaje y los practicamos en la espalda del compañero de junto. Pero esta vez nos enseñó un método que según esto es buenísimo para la desintoxicación. La técnica consiste en separar la piel de la espalda baja, pegada a la columna vertebral, y empezar a jalar, empujándola al mismo tiempo hacia arriba, hasta que truene. De hecho, según la maestra (y lo que he visto en Internet), la técnica es usada por los curanderos para "curar el empacho" (creo que le llaman "tirar el cuerito"). Parece que el chiste de todo el asunto es que la piel truene pues eso significa que se curó el empacho. La verdad es que a mí (que a veces me sale lo cartesiano) me suena a lo que en yiddish llaman bobe maise (cuento de abuelas).

El caso es que, sea o no eficaz, la técnica es súper dolorosa. Y más aún si, como yo, tienes la piel pegada al cuerpo. Hago la especificación porque había algunas personas a las que no costaba trabajo despegarles la piel. Pero en mi caso era casi imposible. El compañero que lo intentó simplemente no pudo y de paso empezó a insinuar que seguramente comía pura chatarra y que fumaba como chacuaco. ¿¡Sólo porque no podía despegar mi piel del cuerpo!? ¿De dónde saca semejantes conclusiones? Digo, sin ofender a nadie, pero igual y a los que se les podía despegar es porque no era precisamente piel, sino grasa... ¡Apuesto a que no pensó en eso! La cosa no hubiera terminado tan mal si a la señora de junto no se le hubiera ocurrido quererle mostrar a mi torturador cómo se hacía la técnica. Esa señora, que me late que en la vida real es curandera (tiene toda la pinta), sí logró despegarme ligeramente la piel. Y digo 'ligeramente' porque también le costó trabajo. Pero se ensañó conmigo e insistió hasta dejarme la piel morada. Si no lloré es porque me dio vergüenza, pero estuve a punto de hacerlo. Lo que sí es que me la pasé gritando mientras ella repetía: "¿Ves? Así es como se hace. Es buenísimo". Sin exagerar, me siguió doliendo y, todavía hoy cuando me acuesto boca arriba, siento un dolorcito. Lo peor del caso es que la maestra "nos dejó de tarea" que lo intentemos en casa, porque lo seguiremos haciendo cada sesión ¡hasta que nuestra piel se pueda despegar por completo! Obviamente, no lo voy a hacer en casa, pero ahora me da pánico pensar en el próximo sábado. Y yo amaba mi clase Qi gong...

5 comentarios:

A dijo...

En algunos lugares de provincia es comun curar el empacho haciendo torturas en la espalda.

Las llamadas 'ventosas' son un ejemplo, quiza las conoces de oidas, consiste en poner boca abajo a la victima, colocarle alcohol directamente en la piel, o sobre una pequeña torunda en la piel, prenderle un cerillo y ponerle un vaso.(que hace vacio al combustionar el oxigeno)

Nunca entendi donde esta el beneficio de quemar la piel, y no hay evidencia de que tal cosa funcione. Por muy consejo de abuelita que sea.

No soy detractora de los consejos de abuelitas, se varios que funcionan, pero eso...eso..no lo haria jamas.

besos modernos
A.

Enrique Morán dijo...

En mi tierra le llaman desollar jaja.
Y era una técnica favorita de los torturadores de la inquisición.
Saludos

strika dijo...

¡Auch! Esa tortura creo que suena más salvaje que la del cuerito, A.

Y exacto, Enrique, en español eso se llama desollar. jajaja

Sendos saludos

Jazzmel 2.0 dijo...

Separar la piel de las articulaciones es bueno, ya que estas no pueden realizar bien su trabajo si no pueden moverse libremente. Es como si pegaras una camiseta por zonas a tu cuerpo. Por mucho que quisieras, no podrías moverte libremente. Nunca se podrá tener una elasticidad completa si tienes parte de tu piel adherida a los músculos.

El problema que tuviste fue que por querer ir muy deprisa. Al principio hay que ir suave, y practicarlo frecuentemente. Poco a poco se puede ir añadiendo intensidad, hasta que la piel queda saparada del cuerpo.

Un saludo.

Anónimo dijo...

De hace tiempo mi amiga kinesióloga me hizo una terapia similar, me dijo que es necesario realizar esta técnica poco a poco para separar "piel" de músculos y articulaciones. De verdad es muuuy dolorosa, sobre todo cuando uno no masajea con frecuencia estas zonas, pero no sólo se aplica en la parte baja de la espalda, si no que en la totalidad se esta. La verdad es que también sentía terror cuando la veia venir, pero con el tiempo disminuía el dolor y me sentía cada vez mejor y aliviada.