Un alemán está buscando una dirección en el boulevard del puerto de Veracruz, en México. Ya cerca del hotel Fiesta Americana, detiene su coche y se dirige a dos jarochitos que juegan cartas a la sombra de un frondoso árbol.
- Entschuldigung, bitte! Kennen Sie Deutsch sprechen? --pregunta el alemán.
Los dos costeños se miran y siguen sin decir nada.
- Excusez-moi, parlez vous Français? --intenta nuevamente.
Y los jarochitos, ¡callados!
- Do you speak English?
Ni una palabra de los costeños...
- Prego signori, parlate Italiano?
Ninguna respuesta.
- Você fala português?
Y nada... ¡los costeños siguen mudos!
El alemán, frustrado, se sube a su carro y se va.
Unos minutos más tarde, uno de los jarochitos le dice al otro:
- Compadre, yo creo que tal vez deberíamos aprender por lo menos un idioma extranjero.
- ¿Y pa' qué, compa? --replica el otro--. Ese pinche güero hablaba cinco ¡y le sirvieron pa' pura chingada!
Los dos costeños se miran y siguen sin decir nada.
- Excusez-moi, parlez vous Français? --intenta nuevamente.
Y los jarochitos, ¡callados!
- Do you speak English?
Ni una palabra de los costeños...
- Prego signori, parlate Italiano?
Ninguna respuesta.
- Você fala português?
Y nada... ¡los costeños siguen mudos!
El alemán, frustrado, se sube a su carro y se va.
Unos minutos más tarde, uno de los jarochitos le dice al otro:
- Compadre, yo creo que tal vez deberíamos aprender por lo menos un idioma extranjero.
- ¿Y pa' qué, compa? --replica el otro--. Ese pinche güero hablaba cinco ¡y le sirvieron pa' pura chingada!














