martes, 22 de enero de 2008

Full moon, feeling good

Vengo regresando de la puya que se celebra cada luna llena en el centro budista donde hago meditación. Estaba tan encogida, tan desganada, que estuve a punto de no ir. Ya saben: las tretas que nos juega la mente para seguir cómodamente instalados en la desazón. Por fortuna no dejé que la abulia me venciera y sí fui. Y ahora regreso con otro semblante. Antes de la puya hubo una meditación, y, aunque no soy ninguna experta y sólo he estado haciéndolo desde hace unos meses, meditar siempre me hace sentir mejor, sobre todo cuando lo hago en grupo. Y para mayor regocijo, luego vienen los cantos y los mantras que se repiten durante la puya. No entiendo bien cómo -y no quiero entender, pues estas cosas no hay que intelectualizarlas demasiado-, pero los mantras tienen realmente un fuerte efecto y ayudan a sosegar la mente.

Una de las partes que más me gustan de la puya es el Sutra del Corazón. El Sutra del Corazón de la Perfecta Sabiduría (Prajna Paramita Hridaya Sutra en sánscrito) es un texto muy antiguo que recoge las enseñanzas del Buda, cuyas palabras me parecen llenas de profundidad. Por eso quiero compartirlo con los pocos lectores de este blog. Creo que hay otras versiones, pero ésta es la traducción poética para recitar:

El Sutra del Corazón

El boddhisatva de la compasión,
cuando meditaba profundamente
contempló la vacuidad de los cincos skandhas
y rompió las ataduras
que le ocasionaban sufrimiento

Así pues,
la forma no es más que vacuidad,
la vacuidad no es más que forma,
la forma es sólo vacuidad,
la vacuidad sólo forma,

sentimiento pensamiento y voluntad
hasta incluso la conciencia
son todo lo mismo

Todo es parte de la vacuidad,
que ni nace ni se destruye,
ni está manchada ni es pura,
ni aumenta ni disminuye.

Así, en la vacuidad,
no existe forma, ni sentimiento, ni pensamiento,
ni voluntad, ni siquiera la conciencia,

no hay vista, no hay oído, no hay olfato,
ni gusto, ni cuerpo, ni mente.

No hay color, no hay sonido
ni olor, ni sabor, ni tacto,
ni nada a lo que la mente pueda aferrarse,
ni siquiera el hecho de sentir. No existe la ignorancia,
ni el cese de la ignorancia,
ni todo lo que proviene de la ignorancia,
no existe la decrepitud, ni la muerte,
ni el cese de ambas.

No existe el sufrimiento,
ni la causa del sufrimiento,
ni el cese del sufrimiento,
ni camino noble que aparte del sufrimiento,
ni siquiera sabiduría que conseguir.
La consecución también es vacuidad.

Así pues,
conoce que el Boddhisatva
sin nada a lo que aferrarse
y morando en la sabiduría Prajña únicamente
se ve liberado de los obstáculos engañosos

y del temor por ellos engendrado
alcanzando el más puro Nirvana.

Todos los Budas del pasado y del presente
los Budas de tiempo futuro
usando esta sabidruía Prajña
alcanzan la visión completa y perfecta.

Escucha pues el gran Dharaní
el mantra radiante e incomparable,
el Prajñaparamita
cuyas palabras alivian todo sufrimiento.
Escúchalo y créelo
que es verdad

Gate gate pargate parasamgate Bodhi svaha
Gate gate pargate parasamgate Bodhi svaha
Gate gate pargate parasamgate Bodhi svaha


2 comentarios:

Erika dijo...

Sandra, hace tiempo no me metía a navegar por tu blog y hoy que descubrí que tienes "el sutra del corazón", literalmente me dió un vuelco el corazón. Resulta que mi maestra de yoga favorita hace como medio año nos recitó este sutra al finalizar una de sus clases y es definitivamente una maravilla. Si tan sólo el mundo fuera más de esta forma. Saludos. Ericotta.

strika dijo...

Sí, es una maravilla y realmente profundo. Qué bueno que lo conocías y que lo aprecies!! Un abrazo